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La reproducción de los reptiles

En los reptiles, los testículos en el macho y los ovarios en la hembra están situados cerca de los riñones. Su forma y disposición varían de una a otra clase.

        En el caso de los machos, de cada testículo sale un canal que conduce el esperma directamente a la cloaca, mientras que la orina es transportada por un conducto distinto. En las cercanías del orificio genital, introducido en una especie de bolsillo, existe un órgano eréctil, que puede hincharse al llenarse de sangre y salir fuera de su envoltura: el órgano sexual. En el momento del apareamiento, el esperma fluye por un “reguero” abierto en la cara inferior del órgano. En los lagartos y las serpientes, este órgano es doble y muestra un resalte, a modo de una pequeña espina. Los llamados hemipenes (medio pene) son característicos de algunos géneros y algunas especies de reptiles.

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Reptiles en reproducción | foto de Mircea Nita Licencia cc

        En el caso de las hembras, los óvulos expulsados del ovario pasan a un largo canal, enrollado en forma de espiral. En el curso de su permanencia en el oviducto, el óvulo madura, se rodea de materias de reserva y de una envoltura, etc., y se convierte en un huevo maduro, cuyo destino estudiaremos más adelante.

Diferencias macho-hembra en serpientes

        En las serpientes, el dimorfismo sexual (es decir, las diferencias exteriores que presentan los dos sexos) es muy poco acusado. Las hembras son, en general, de mayor tamaño que los machos (la culebra de collar hembra mide 1,75 metros, mientras que el macho raramente pasa de 1 metro) y, a veces, la presencia del pene abulta la base de la cola de la serpiente macho.

        Las únicas serpientes con características verdaderamente acusadas según sean machos o hembras son las langaha de Madagascar: el “hocico” de los machos es puntiagudo, mientras que el de las hembras se prolonga en un característico apéndice en abanico. Los lagartos macho tienen pequeños orificios, los poros femorales, en la cara interna del muslo. En la época reproductora la piel de los machos cambia de color: en los agamas africanos, por ejemplo, el vientre adquiere una coloración anaranjada muy viva.

Diferencias macho-hembra en tortugas

        En el caso de las tortugas, el dimorfismo sexual es mínimo y se refleja en la forma del peto (cóncavo en los machos), el tamaño, la longitud de la cola y las uñas (más largas en los machos de algunas especies). Los camaleones macho se distinguen de las hembras por una especie de crestas óseas que poseen encima de la cabeza y por la presencia, en el talón, de espolones más o menos desarrollados. En cuanto a los cocodrilos, a primera vista es muy difícil distinguir un macho de una hembra, excepto en el caso del gavial del Ganges (el hocico es más voluminoso en el macho).

Reptiles: Apareamiento y Comportamientos reproductivos

        El comportamiento reproductor de los reptiles es mucho menos conocido que el de los peces o el de los batracios. En líneas generales, la iniciativa parte del macho, que busca a la hembra por medio del olfato, ya que éstas desprenden un olor discernible por sus compañeros de la misma especie.

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Tortugas apareándose | foto Fabienkhan Licencia cc

El apareamiento va precedido de comportamientos variados y a menudo espectaculares. Se ha descrito muchas veces la danza nupcial de las víboras. El macho persigue a la hembra, que se arrastra delante de él, y se enrosca en torno a ella. Después, la pareja deja de avanzar, las dos víboras se yerguen cara a cara y ejecutan una serie de movimientos ondulantes a la vez que se miran de hito en hito. Por último, uno de los dos hemipenes del macho penetra en el orificio genital de la hembra y el esperma se vierte dentro del oviducto.

        Los machos de boas y pitones poseen, a uno y otro lado de la cloaca, dos pequeñas excrecencias, embriones de patas posteriores, llamadas espolones cloacales. En la época de celo, frotan los flancos de la hembra con estos espolones y los hacen vibrar hasta que la cópula se lleva a cabo.

        Los saurios tienen costumbres sexuales muy variadas. Con frecuencia, los machos delimitan en torno a sus madrigueras un territorio que es a la vez una zona de caza y una zona de relación sexual. En cuanto una hembra penetra en esta zona, se dirigen hacia ella y el apareamiento se realiza a menudo de forma brutal, como en el caso del lagarto ocelado (Lacerta lepida), que hiere a su compañera agarrándola entre sus quijadas. A menudo los machos se ven obligados a defender sus territorios contra otros machos. Los combates encaminados a expulsar al intruso son a veces muy estrepitosos (los gecos emiten un sonido guerrero muy característico). Se realizan también combates entre las tortugas macho, que deben conseguir además que las hembras se levanten sobre sus patas posteriores, lo que exige persecuciones nupciales previas.

Reptiles: La puesta de huevos

        Después del apareamiento, los espermatozoides depositados en las vías genitales femeninas pueden vivir durante varios meses e incluso durante varios años.

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Tortuga caimán poniendo sus huevos | foto Moondigger Licencia cc

       La puesta de los huevos -fecundados o no- se realiza dentro de cavidades naturales, en la arena, debajo de las piedras, etc., y tiene lugar después del coito o bien al cabo de un tiempo más o menos largo, según las especies (un mes después del apareamiento en el caso de la cobra de la India). Ciertos reptiles “incuban” sus huevos o, al menos, los vigilan, como las pitones, la cobra real, la cobra de la India y el surucucú. Sin embargo, la mayor parte de las veces los huevos se desarrollan -durante un tiempo que varía según las especies de tres semanas a tres meses- sin el cuidado de sus progenitores.

Los huevos de reptil pueden ser esféricos (como en el caso de las tortugas) u ovoides. Algunos tienen cáscara (los de los cocodrilos, ciertos lagartos y algunas tortugas), mientras que otros sólo poseen una envoltura blanda (los de las serpientes y la mayor parte de los lagartos). En cuanto a la coloración, son blancuzcos, rosados, apergaminados y a veces jaspeados. Por otra parte, cuando se despoja un huevo de su envoltura, se advierte la presencia de la “clara” (albúmina) y la “yema” (vitelo), exactamente como en un huevo de gallina.

        Este huevo fecundado rara vez es único, puesto que los reptiles suelen realizar puestas múltiples, en particular las serpientes, las tortugas y los cocodrilos.

        A continuación se muestran ejemplos del número de huevos por puesta de algunos reptiles:

Aspid (víbora): de 4 a 18 huevos por puesta.

Pelias (víbora): de 5 a 20 huevos por puesta.

Surucucú (Lachesis mutus): de 18 a 25 huevos por puesta.

Cobra (Naja naja): de 30 a 40 huevos por puesta.

Caimán del Mississippi: de 50 a 70 huevos por puesta.

Pitón de la India (Python molurus): de 100 a 107 huevos por puesta.

Tortuga franca (Chelonia mydas): de 100 a 150 huevos por puesta.

        Tras la incubación, el embrión  de reptil perfora la cáscara del huevo con ayuda de un pequeño diente situado en la punta del hocico y que desaparece dos o tres días después de la eclosión (las tortugas y los cocodrilos carecen de este órgano). El reptil recién nacido se asemeja, excepto en lo que respecta al tamaño, a un adulto. Un caimán, por ejemplo, mide unos 20 centímetros al nacer y alcanza 4 metros o más en la edad adulta. Una pitón recién nacida mide 60 centímetros, y de adulta puede llegar a pasar de los 6 metros.

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Serpiente bebé recíen nacida | foto de Bob Warrick Licencia cc

También hay reptiles cuyos huevos se desarrollan dentro de las vías genitales de la madre y la puesta de los cuales no se lleva a cabo hasta el momento de la eclosión: se trata de los reptiles ovovivíparos. Otros reptiles son vivíparos: el huevo desnudo, sin cáscara, se adhiere al oviducto, igual que un feto está unido al útero de un mamífero, y se desarrolla en estrecha ligazón con el organismo materno.

        Entre reptiles ovovivíparos puede citarse como ejemplo el lución, el lagarto vivíparo (Zootoca vivipara) que, a pesar de su nombre, no es vivíparo; en este caso el adjetivo hace referencia a la apariencia, no a la realidad fisiológica, las víboras y ciertos crótalos.

        Entre los reptiles se encuentran muy pocos casos de ejemplares verdaderamente vivíparos: tres saurios (Sepsina, Lygosoma, Tiliqua) y una serpiente (Denisonia). Excepto el género Seps, estos reptiles viven exclusivamente en Australia.

Autor J.Valls de ~geckox

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