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Características de los reptiles

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Veamos pues las características de los reptiles que les hacen diferentes a otros animales.

En todas las especies de reptiles, la cabeza está unida al tronco por el cuello, región que tiene un esqueleto y una musculatura especiales (en los batracios, la cabeza está simplemente articulada en el tronco). La boca se recubre a menudo de un paladar, que separa los agujeros de la nariz y los conductos respiratorios de la cavidad bucal propiamente dicha: una serpiente o una tortuga pueden respirar mientras comen, cosa que no sucede en el caso de la salamandra o el sapo, por ejemplo.

        La piel de los reptiles es gruesa, está cubierta de un epitelio queratinizado y está desprovista de glándulas. Tiene una función protectora contra la sequedad y la aridez, ya que con frecuencia los reptiles habitan en zonas desérticas. La piel, a causa de su espesor, deja de tener el papel respiratorio que desempeñaba en los anfibios; por el contrario, los pulmones se hacen más complejos y están unidos a la faringe mediante una canalización especializada, la traquearteria, que se divide en diversas ramas cuando entra en los pulmones (constituye entonces el árbol bronquial). Al mismo tiempo, la caja torácica tiende a cerrarse: en los anfibios no existía esternón, y las costillas -muy pequeñas- eran todas «flotantes». En el caso de los reptiles, la respiración pulmonar perfecta requiere un tórax sólido y bien musculado.

        El sistema nervioso se perfecciona. Las células nerviosas del encéfalo pueden incluso concentrarse para formar el punto de partida de un tejido especializado que encontraremos en los mamíferos, el neopalio, y, por primera vez, se comprueba la existencia de doce pares de nervios craneales.

        El esperma y la orina emprenden caminos distintos para llegar al órgano sexual del macho, que adquiere la capacidad de entrar en erección gracias a la presencia de cuerpos cavernosos. La fecundación interna, es decir, el hecho de depositar los espermatozoides dentro de los órganos genitales de la hembra, se convierte en regla general.

        Por último, el embrión de los reptiles está envuelto por una membrana, que no existía en los peces y en los anfibios, llamada amnios. Todos los animales en los que se encuentra dicha membrana son denominados amniotas, mientras que los que carecen de ella reciben el nombre de anamniotas (que carecen de amnios). Además, el embrión de los animales amniotas posee un pequeño saco que sirve de órgano respiratorio y que recibe, a la vez, los residuos expulsados por el embrión (orina embrionaria). Este órgano se conoce con el nombre de alantoides.

        Las aves, los reptiles y los mamíferos son animales amniotas. Los reptiles, representados por los dinosaurios, dominaron la Tierra en la era secundaria.


Características principales de los reptiles

Los reptiles son un grupo de animales con características ejemplares que los hacen únicos en el reino animal. Veámoslas a continuación:

La piel de los reptiles

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Escamación característica de un reptil lagarto

Como en todos los vertebrados, la piel de los reptiles comprende dos capas, la dermis y la epidermis. Las células de la epidermis, cuando mueren, se impregnan de una sustancia córnea, la queratina (la «piel muerta» que recubre nuestros talones cuando andamos con los pies desnudos). Esta capa córnea es muy gruesa; al replegarse y aumentar de espesor en sitios determinados, forma las escamas que recubren a los reptiles. Pero estas escamas son muy distintas de las escamas de los peces: si con ayuda de un cuchillo se raspa la piel de un pez, las escamas caen una a una. No sucede lo mismo en el caso de una serpiente o de un lagarto, porque las escamas de los peces son producidas por la dermis y constituyen una especie de pequeños huesos muy finos, aislados, mientras que las escamas de los reptiles no son otra cosa que los repliegues de la capa córnea de su epidermis.

        Todos los reptiles mudan la piel de una u otra forma. Las serpientes mudan la piel varias veces al año. Los lagartos también pierden su piel, pero de una forma menos espectacular, ya que se desprende a jirones, y no de una pieza. Las tortugas y los cocodrilos renuevan sus tegumentos, pero de forma imperceptible, y en estos casos ya no se puede hablar de muda.

 

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Distintos tipos de ejemplos de escamas de reptil foto de Murphy J, Jowers M, Licencia cc

El caparazón de una tortuga es un conjunto de pequeñas placas óseas que se desarrollan debajo de la epidermis córnea; es decir, debajo de las escamas. La «espalda» (dorso) del caparazón, denominada escudo o espaldar, está formada por una expansión de las vértebras dorsales, cuyas «espinas» (las apófisis espinosas) han quedado expuestas y aplanadas. Otras placas dorsales nacen de la dermis y se unen a las precedentes. Las costillas de la tortuga están más o menos soldadas al espaldar. El «vientre» del caparazón, el peto o plastrón, es un hueso único y plano que se origina en la dermis. Las dos caras del caparazón están unidas entre sí por los bordes. En la espalda de los cocodrilos existen también placas óseas de origen dérmico.


Características internas de los reptiles

El cráneo típico de los reptiles

        La modificación más importante del esqueleto de los reptiles, comparado con el esqueleto de los vertebrados que los preceden en el proceso evolutivo, es la organización de la caja craneana: los huesos del cráneo son menos numerosos y determinan -excepto en el caso de las tortugas y en el desaparecido orden de los cotilosaurios- uno o dos orificios en la región de la sien. La disposición de estas fosas (ápsides) temporales es lo que permite la clasificación sistemática de los reptiles.

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Ejemplo de cráneo de reptil: Tortuga marina foto David Stang Licencia CC
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Ejemplo de cráneo de reptil: serpiente pitón foto Mokele Licencia CC

 

La columna vertebral de un reptil

Las vértebras son numerosas y están articuladas unas con otras por medio de ligamentos y pequeñas prolongaciones óseas (las apófisis vertebrales). Suelen ser cóncavas hacia adelante (se dice que son vértebras procelosas) y se articulan con las costillas, cuyo número, forma y disposición varían en función de las diferentes especies (el récord corresponde a las serpientes pitón, las grandes especies de las cuales tienen más de 400 vértebras). El esternón no existe en las tortugas ni en las serpientes, pero sí en los lagartos y en los cocodrilos.

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Esqueleto de un reptil(iguana) donde podemos observar vertebras y columna vertebral. Foto de Mariomassone Licencia cc

En cuanto a las extremidades, constan de las mismas partes que el resto de los vertebrados (fémur, húmero, etc.).

Los músculos en los reptiles

        Están en concordancia con la evolución del esqueleto, la adaptación a la vida terrestre (movimiento de las extremidades) y la respiración de tipo pulmonar (músculos abdominales y torácicos).

Aparato respiratorio de los reptiles

        Como ya se ha dicho, el aparato respiratorio de los reptiles es totalmente pulmonar: el aire es aspirado (por la boca y por las ventanas nasales) y llega a los pulmones a través de una canalización que consta, sucesivamente, de laringe, traquearteria y bronquios. Los pulmones son dos sacos en los cuales se abren numerosos alvéolos; la sangre llega a ellos a través de la arteria pulmonar (sangre negra cargada de gas carbónico) y sale por la vena pulmonar, después de haber abandonado el gas carbónico y haberse oxigenado de nuevo (sangre roja). El aire cargado de gas carbónico es espirado. En algunas serpientes, la expulsión del aire hace vibrar los rebordes de la glotis y algunos repliegues de la laringe, lo que provoca un silbido característico.

        En conjunto, los movimientos respiratorios se deben a la contracción (inspiración) y a la distensión (espiración) de los músculos torácicos. Los movimientos respiratorios de las tortugas son más complicados a causa del caparazón que rodea su cuerpo. Estas expulsan el aire de los pulmones introduciendo la cabeza y los músculos dentro del caparazón y lo aspiran sacándolos al exterior. La cabeza y los miembros hacen, por tanto, las veces de pistón.

Aparato circulatorio de los reptiles

        El corazón posee dos aurículas separadas completamente (excepto en las serpientes). El ventrículo, salvo en el caso de los cocodrilos, está dividido por un tabique incompleto. De la parte derecha salen las arterias pulmonares y de la parte izquierda parten los arcos aórticos. Existe, además, un pequeño seno venoso. Los glóbulos rojos son nucleados y elípticos.

        La sangre pasa del seno venoso a la aurícula derecha, y de ésta al ventrículo derecho. Por las arterias pulmonares llega a los pulmones, donde se oxigena.

Sistema nervioso de reptil

        A primera vista el encéfalo no es muy diferente del de los anfibios. Sin embargo, mediante un microscopio se puede comprobar que la sustancia gris, en lugar de estar difusa, se distribuye por la superficie de los hemisferios cerebrales formando un córtex (corteza cerebral) que tiende a concentrar el control del sistema nervioso. No obstante, hay que llegar hasta los mamíferos para que el cerebro se convierta en el elemento más voluminoso e importante del sistema nervioso central.

Los órganos de los sentidos en los reptiles

        Los ojos de los reptiles están situados a uno y otro lado de la cabeza y cubiertos por párpados cuya disposición varía de uno a otro orden. En general, suelen tener un párpado superior, un párpado inferior y un tercer párpado, que se cierra horizontalmente: el párpado nictitante. Las serpientes tienen los párpados transparentes y soldados, formando la denominada luneta.

        La morfología del ojo en sí varía mucho de un grupo a otro. En conjunto, los reptiles diurnos (la actividad de los cuales se desarrolla durante el día) tienen las pupilas redondas y el cristalino de color amarillo. Las pupilas de los reptiles nocturnos son angostas y verticales. Finalmente, las pupilas de los llamados reptiles crepusculares son redondas, y sus cristalinos, incoloros o apenas coloreados. Por otra parte, la estructura de la retina es muy variable. En general, los reptiles tienen el órgano de la visión bien desarrollado y este sentido dirige gran parte de su comportamiento.

        Algunos reptiles (los géneros Sphenodon y Anguis) poseen un tercer ojo sobre la parte superior de la cabeza: se trata del ojo pineal, de origen epifisario. Este tercer «ojo» ha perdido sus funciones en los reptiles actuales.

        El oído es un sentido que se perfecciona en relación con el de los animales de las clases inferiores. Los reptiles poseen un oído interno (cóclea) y pueden oír sonidos muy agudos (de 8 a 10.000 períodos/segundo en algunos lagartos). Las tortugas tienen una gama poco amplia (de 80 a 130 períodos/segundo en el caso de las tortugas americanas) y las serpientes son prácticamente sordas. Los cocodrilos oyen hasta 1.000 períodos/segundo.

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Las fosetas faciales típicas de las serpientes puedes verlas señaladas en estas fotos

       El olfato sólo desempeña un papel importante en las serpientes (hay serpientes ciegas que encuentran la pista de otras serpientes de la misma especie guiándose sólo por el olor). El gusto tiene por órgano la lengua, muy ágil y que, en reposo, está alojada dentro de una vaina situada en la parte anterior de la glotis. Existen otros dos órganos que también son sensibles a los olores; tienen forma de tubo, se abren delante de las ventanas de la nariz y reciben el nombre de órganos de Jacobson.

    Un órgano muy particular, situado encima del labio superior de ciertas serpientes y denominado foseta facial, es sensible a las variaciones de la temperatura y actúa a modo de termorreceptor.

Su funcionamiento es espectacular en el crótalo (la serpiente de cascabel): el simple calor animal que desprende un ratón que se mueva en las proximidades de una serpiente ciega es suficiente para que ésta localice a su presa con precisión. Boas y pitones tienen también una fosita facial que les permite descubrir un objeto caliente incluso cuando no lo pueden percibir por cualquiera de los otros sentidos. Podemos decir que gracias a las fosetas faciales una característica única de las serpientes es que prácticamente tienen un “sexto sentido” de detección por infrarrojos, lo cual les permite percibir a sus presas en la ausencia total de otros sentidos (en la más absoluta oscuridad por ejemplo). Los crótalos son las serpientes que más han perfeccionado esta característica única de los reptiles.


Video los reptiles más característicos

Autor J.Valls de ~geckox

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